9. LIDIA Y LA IGLESIA DE FILIPOS
Pablo, en Tróade tuvo una visión que le suplicaba: “Pasa a Macedonia, y ayúdanos”. Inmediatamente, se embarcó hacia Grecia y se quedó en Filipos, ciudad comercial y colonia romana poblada por veteranos de guerra y campesinos latinos, donde el judaísmo había sido influenciado por el helenismo.
La casa de Lidia, mercante de púrpura, que fue bautizada con toda su familia y que dio hospitalidad a los misioneros durante su estadía en la ciudad, se transformó en el centro de una comunidad que se formó rápidamente y que se convertiría en una de las más fieles a Pablo, ofreciéndole afecto y ayuda material (2 Cor 11,
. Pablo quiso años después, celebrar la Pascua con esta comunidad, antes de partir definitivamente de la región del mar Egeo.
Las autoridades locales acusaron a Pablo de proselitismo. En aquel tiempo, no se distinguía muy bien el cristianismo del judaísmo, si bien éste gozara de un estatuto privilegiado. Por vez primera Pablo fue encarcelado, junto con Sila. A medianoche, mientras estaban orando y cantando, un terremoto liberó a los prisioneros; viendo las puertas abiertas, el carcelero quiso suicidarse. “Estamos todos aquí” le gritó Pablo. El carcelero fue bautizado con su familia. Pablo, entes de regresar a la casa de Lidia, reivindicó su ciudadanía romana para poder ser liberado no en secreto, sino triunfalmente.
10. TESALÓNICA: LUGAR DE CULTO FAMILIAR
Otra oposición de los judíos. Esta vez, cuando Pablo fue a la sinagoga, como de costumbre, y explicó, basándose en las escrituras, que “en el curso de tres shabbat, Cristo debía morir y resucitar”. La acusación de fomentar una agitación contra la ley imperial impulsó a los hermanos a enviarlo a Berea. Los judíos de Tesalónica lo perseguían, debió huir otra vez por el mar hasta Atenas, donde lo alcanzarían Silas y Timoteo. Poco después, la comunidad de Tesalónica recibiría las dos primeras cartas de Pablo, en la que se refleja el fervor y las inquietudes de una joven iglesia.
La casa era el lugar del culto y de la religión en Tesalónica con Jasón; como lo fue en Filipos con Lidia. Todo se vivía en un ambiente muy familiar, con las relaciones sociales y el trabajo.
11. ATENAS, LOS ÍDOLOS.
En Atenas, capital del helenismo, donde de todo el Imperio romano se iba a estudiar, Pablo encontró la cultura griega, “asombrado por ver la ciudad llena de ídolos”. Él predicó tanto en la Sinagoga como en la plaza pública, suscitando con ello la curiosidad de intelectuales, “epicúreos y estoicos”, pero poca adhesión a la fe cristiana. “He encontrado también una inscripción: Al Dios desconocido, pues al que ustedes adoran sin conocerlo, es al que les anuncio”. (Pablo no citó este episodio. Este género de discurso evoca más bien la predicación de los primeros misioneros de las iglesias helénicas de finales del siglo primero, ante los paganos influidos por el estoicismo. El hecho de que no se haga mención a la cruz y la salvación, ponen en duda la posibilidad de que Pablo lo haya pronunciado alguna vez).
FUENTE: http://www.annopaolino.org/interno.asp?id=36&lang=spa